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Del Potro, el tenista de la nueva mirada
Filed Under (General) by admin on 06-09-2008
Tagged Under : Copa Davis, US Open
Tras cuatro horas de juego intenso y electrizante, Andy Murray debe esperar que Juan Martín Del Potro llegue a la red con paso lento, un poco por cansancio y otro poco para reafirmar el respeto que se acaba de ganar.
Murray no hace historias y cuando llega Del Potro conversan durante varios segundos. Una charla larga para dos rivales que casi califican para enemigos. Jugaron demasiado como para dejar esa discusión que tuvieron en Roma como el símbolo que los represente. Partidos como el que animaron desde la tarde hasta la noche en Nueva York, suelen tener en el US Open el premio del recuerdo y del reconocimiento instantáneo. Murray como vencedor y Del Potro como derrotado dejaron el court central del Arthur Ashe con una entrega tenística que los pone muy por encima de aquella pelea de bajo relieve. No bailan en un caño: son el poder de recambio del tenis mundial. Andy Murray será el número cuatro del mundo desde el lunes. Juan Martín Del Potro es el hombre que el tenis argentino esperaba, justo cuando el término Legión parece describir un pasado perfecto.
Un corte de pelo que endurezca la imagen sin hacerle perder frescura. Una vincha que ordena la cabellera para que todavía parezca más alto. Un físico largo y más tonificado bien destacado por el diseño de la ropa que le da la marca. Un par de muñequeras (una roja y otra negra) para completar
un aspecto con sintonía moderna y agresiva. Todo eso es lo que vemos de afuera de este nuevo Juan Martín Del Potro. Hasta tiene cierto aire de héroe del manga japonés. Pero algo cambió por adentro para que lo exterior sea tan dominante. Para que la imagen habitual de Del Potro lo tenga con el puño apretado, el grito que se adivina y una mirada laser que intimida desde las fotografías. Hacía tiempo que no se veía a un tenista argentino mirar así. Firme, inquisidor, dejando la sensación de que va por una venganza sin que haya existido un daño previo. Venganza por las dudas nomás.
Juan Martín Del Potro ha sido varios jugadores en uno en este 2008. Hace unos meses dejó la cancha del Abierto de Roma en medio del llanto luego de una guerra de nervios contra Andy Murray en un partido cuyo archivo sirvió de promoción de este duelo de cuartos de final en el US Open. Por entonces, en mayo pasado, Andy Murray todavía estaba en reconstrucción y era el 18 del ranking. Del Potro estaba 71. El escocés supo que el Del Potro de este primer miércoles de septiembre ya no era ese adolescente encorvado desde sus 1,98 metros, que dejó la cancha entre lágrimas porque estaba lesionado y porque Murray era una de sus pesadillas.Nadie que lo haya visto por las canchas del circuito durante esta temporada puede dejar de advertir el cambio de personalidad que el tandilense muestra desde que llegó al cemento norteamericano.
Una racha de cuatro títulos consecutivos (racha en el sentido de continuidad, no relacionar con suerte) y algunos de ellos en definición contra jugadores top (Gasquet en Stuttgart, Roddick en Los Angeles) son razones de sobra para mostrar lo que un tenista trata de encontrar durante el año. Lo que los tenistas buscan en cada campeonato no son dólares, puntos, fama, entrada gratis a las discos, novias modelos. Los tenistas lo que necesitan como el aire es confianza. Con la confianza viene el resto y si eligen bien, viene lo que vale la pena: partidos importantes ganados que luego derivan en torneos ganados. Del Potro va por esa senda y de momento con manejo sabio.
La confianza que trajeron cuatro títulos sobre la segunda mitad del año, en una temporada que todavía no se definía por nada en especial, hizo que Juan Martín Del Potro revelara un carácter hasta entonces desconocido. Los triunfos en Kitzbuhel y Stuttgart, muy valiosos para un jugador que no arma su calendario con la brújula apuntando al polvo de ladrillo, todavía corresponden al tenista que Del Potro era. Los títulos de Los Angeles y Washington ya pertenecen al jugador de esta etapa superior. Algo pasó del salto de Europa a Estados Unidos.
El cambio se nota más adentro de la cancha que afuera. Del Potro es un jugador que en las conferencias de prensa repite que estar donde está “es re-loco..” para él . Su aspecto todavía es el del chico de la otra cuadra de Tandil, pero una vez que el juego comienza, la transformación también. Del Potro moldea una personalidad que le va a servir mucho y que intimida a los rivales.
Así como los tenistas buscan confianza en todos los rincones del planeta, suelen quedar subyugados cuando del otro lado de la red hay uno que la tiene de sobra.
Del Potro tiene ahora la confianza que le falta a otros. Fundamental para el choque contra Rusia por las semifinales de la Copa Davis. ¿Está Del Potro para algo así? ¿Jugar de local, como segundo singlista, en una semifinal y en polvo? Cuando un jugador viene con los antecedentes de Del Potro puede jugar contra quien sea y la superficie es una anécdota. Claro que está. Hace semanas que lo vemos. No será facil: la Copa Davis es complicada hasta para los experimentados. Del Potro cumplirá los 20 años el 23 de septiembre, dos días después del match.
Andy Murray fue en Nueva York un límite que Del Potro superó en ocasiones. Se tiene que haber ido de la cancha sabiendo que ese nivel de juego y de riesgo no le resulta ajeno. Ganar es siempre mejor que perder, pero esta derrota puede darle al tandilense la pausa y el descanso de recompensa luego de semanas de éxitos y emociones nuevas. Dos títulos y cuartos de final del Abierto de Estados Unidos. Muchos firmarían eso antes de subir al avión. Murray incluído.
Nota: Marcelo Gantman – http://gantmanblog.com/






